DISCURSO DEPORTIVO

Por Robert Lozano Vergés

Posts Tagged ‘Pepe

The crazy gang

with 3 comments

Que Puyol y Abidal conjuguen un gol en un mismo partido y que además sea en el Santiago Bernabéu sólo puede significar que nos encontramos en año bisiesto o que la sempiterna profecía maya de 2012 está próxima a cumplirse. Sea como fuera, si yo me llamara Real Madrid y viera que los goles los anotan estos dos jugadores sabría en ese preciso instante que todo está perdido, que este Barça es invencible. La impotencia de los blancos se personifica en Pepe. Nadie duda de su calidad defensiva. Ni tampoco de su demencia. El portugués, un sicario con botas de tacos, sigue los pasos de los peores maleantes de la historia del fútbol mundial, Nobby Stiles, Roy Keane y Vinnie Jones. 

Cuando tenía 6 años, Stiles se rompió los dientes al caer desde el sofá de su casa mientras veía un partido del United, del cuál ya era un pequeño “forofito”. Con el tiempo, el destino quiso que acabara jugando con los Diablos Rojos. Miope obstinado, sin apenas pelo y con pocos dientes, Stiles descubrió su verdadera vocación en clavar los tacos en las tibias de los mejores jugadores del equipo contrario. Además fue un hombre del mazo feliz. Las tarjetas para sancionar las infracciones no existieron hasta 1970, así que el querubín disfrutó de casi una década de impunidad.

La historia de Roy Keane es suficientemente conocida. Durante un partido de la Premier League el jugador noruego Alf-Inge Haaland realizó una entrada dura sobre Keane, cayó sobre su pierna y lesionó de gravedad al jugador del United, que estuvo alejado de los terrenos de juego durante una temporada. En el siguiente encuentro entre ambos, el irlandés intentó cazar, sin éxito, al jugador noruego. No fue hasta dos años más tarde cuando completó su venganza. En un derby con el City, sin el balón de por medio, Keane le destrozó la rodilla y, sin esperar la reacción del árbitro, se marchó directamente a la caseta. Ese fue el final de la carrera del jugador Alf-Inge Haaland. Posteriormente, Keane se vanaglorió públicamente de su vendetta con un libro que le supuso una sanción deportiva y económica ejemplar. Roy Keane es considerado como el jugador más “duro” de la historia de la Premier League.

Pero el auténtico hombre del saco del fútbol fue Vinnie Jones. Antítesis de la palabra deportista, sus tretas violentas alcanzan cotas surrealistas. “Cuando un rival está en el suelo siempre me ofrezco para levantarlo. En cuanto lo hago aprovecho para tirar con fuerza de los pelos de sus axilas”. Jones se convirtió en una celebridad por una imagen publicada en la que aparecía retorciéndole los testículos a Paul Gascoigne, que más tarde declararía: “sentía su aliento siempre detrás de mí. Durante una jugada se me acercó y me dijo: “Me llamo Vinnie Jones, soy gitano, gano mucho dinero. Te voy a arrancar la oreja con los dientes y luego la voy a escupir en la hierba. ¡Estás solo, gordo, sólo conmigo!”

Vinnie Jones formó parte de aquél Wimbledon apodado “The crazy bang”, uno de los equipos más violentos que nunca ha pisado un terreno de juego. Sus jugadores, auténticos patibularios, solían saludar a la afición contraria mostrándole sus posaderas.

Pepe sigue la estela de estos “enfants terribles”. El deleznable episodio con Casquero fue el primero de una retahíla de actos perversos y censurables. Su comportamiento, que no ha atajado ni la Federación ni el propio Real Madrid, desmenuza la imagen del conjunto blanco a ojos del mundo entero. Incluso futbolistas como Wane Rooney o Jack Wilshere arremetieron en sus cuentas de twitter contra el portugués.

El Madrid se está ganado a pulso su papel de villano. Pero lejos del carácter contra revolucionario y subversivo que solían tener los equipos ingleses de los años 60 o 70, su violencia es la reacción a la angustia que le provoca saberse el mejor equipo terrenal y, aún así, estar a 100 años luz de un Barça que está por encima de las estrellas.

Anuncios

Written by @robertlozano_

19 enero, 2012 at 12:03 PM

Las reglas del juego han cambiado

with 2 comments

El Madrid ha vendido su alma al diablo por una Copa del Rey. Si la consigna era conseguir títulos y batir al Barça, el club de Florentino Pérez se puede dar por medio satisfecho. La Copa, como mínimo, engrosará sus laureadas vitrinas. Pero, ¿a qué precio? El coste en reputación, imagen y prestigio es tremendamente alto.  El mejor club del siglo XX, según la estadística, tenía la oportunidad de desquitarse del 5 a 0 y de demostrar que hay alternativas serias al excelso juego barcelonista. En su lugar, donde ha atacado y disparado sin piedad no ha sido en el rectángulo de juego sino en la sala de prensa. El Madrid, pase lo que pase en el Camp Nou, se consume bajo la megalomanía de Mourinho, aclamado en el Bernabéu como un Emperador Romano. Su lengua viperina ha convencido al aficionado madridista de que el mundo está contra ellos, de que los acechan los estamentos y los intrigan las instituciones. Incluso ha convencido a su gente de que el Madrid debe plantarse con un juego rácano y acuartelado contra el Barça. Alegar por el boicot como único modelo de victoria es reconocer una inferioridad supina en una plantilla que cuenta con algunos de los mejores jugadores del mundo. Al fin y al cabo, también Nerón fue ensalzado.

El pragmatismo es un arma de corto plazo. Mourinho ha sugestionado a su plantilla y la ha preparado psicológicamente para defender. Ha aislado a Ronaldo y a Di María, ha travestido a Özil y ha relegado en el banquillo a Benzemá, Higuain, Adebayor y Kaká. Ha convertido a Pepe en un soldado universal y a tres campeones del mundo (Arbeloa, Alonso y Sergio Ramos) en unos patibularios. Y los madridistas le besarán los anillos por ello, olvidando que hubo un tiempo en el que jugaban a fútbol con el balón. Una época en la que aspiraban a más de un 0 a 0 en su feudo.

“¿A un jugador ofensivo como tú le gusta el juego que practica tu equipo? La explicación de Cristiano fue tan concisa como contundente. “No me gusta jugar con este estilo pero me tengo que adaptar porque esto es lo que hay”. Ronaldo ha sido el primero en desmarcarse de la “maniobra Mourinho”, seguramente, inconscientemente, definitivamente, palabras procedentes de las entrañas.

Mientras tanto, un jugador de 23 años se ha convertido en el tercer máximo goleador de la historia del Barcelona, equipo que camina hacia su tercera final europea en cinco años. El Barça se ha convertido en un refugio para los románticos, en un argumento indiscutible de que, en ocasiones, la justicia poética no sólo es un recurso literario. De que hay un nuevo orden en el fútbol mundial. De que las reglas del juego han cambiado.

Written by @robertlozano_

28 abril, 2011 at 10:57 AM

La zona muerta

with one comment

En la “Zona muerta” el vendedor de libros Stephen King explica la historia de Johnny Smith, un tipo que entra en coma a causa de un accidente de tráfico. Cuando despierta, cinco años después, es capaz de predecir acontecimientos catastróficos. En uno de los exámenes que se le realizan, los médicos le descubren que tiene problemas para visualizar algunos objetos debido a que esos recuerdos estaban en la parte dañada de su cerebro, la llamada “zona muerta”. Xavi, Iniesta y Messi, principio y fin de la máquina barcelonista, se volvieron a perder en el triángulo de las Bermudas formado por Kedhira, Alonso y Pepe. Mou, entrenador y alquimista, vuelve a formular un nuevo “antídoto Inter” y a sumergir al Barça en la amnesia de la zona muerta.   

Mourinho se postula como auténtico némesis barcelonista. La final empezó sobrexcitada, con escaso fútbol y faltas constantes, un escenario propicio para la escuadra blanca, ducha en el tejemaneje de los subterfugios del fútbol. Anulada la piedra filosofal del Barça, Xavi e Iniesta se vieron arrastrados a un juego lento y mordido, sin líneas de pase y dos naúfragos (Pedro y Villa) peleados con la nada. Ni siquiera Messi, que intentó el rescate siempre demasiado lejos de la zona de peligro, pudo romper el aislamiento, la burbuja autista en la que encerraron al Barça. Sólo “El Jefecito”, versado en este estilo de juego, aguantó al equipo de Guardiola hasta la liberación del descanso.

En el segundo tiempo el Barça recordó que es el mejor equipo del mundo. Arengados por Guardiola, aceptaron el reto del Madrid y lo acularon hasta colgarlo del larguero. Las botas butano de Messi se incendiaron y Xavi e Iniesta dieron tal velocidad al juego que pareció que el Madrid se quedaba sin batería. Pero como el Inter, este equipo de Mourinho está diseñado psicológicamente para defender y resistió y resistió hasta que al que se le acabaron las pilas fue al Barça. Ni un conjunto ni el otro supo imponer su estilo durante los 45 minutos que tuvieron cada uno. Condenados a la prórroga.

El Barça confía demasiado en su tocar y tocar porque hasta ahora ha dado resultado. Sin prisas, sostiene que el contrario acabará cayendo, fruto del mareo o de la desesperación. Pero de nuevo el Madrid se dejó mordisquear hasta parecer herido de muerte y esperó el momento justo para acabar con el Barça con una jugada de libro. El conjunto blanco ha vuelto a recuperar los valores de su vieja escuela. Por casta y orgullo es un equipo capaz de superar al Barça en el cuerpo a cuerpo, en batallas de corto plazo como la Copa, pero carece de la brillantez necesaria para disputarle un título como la Liga, terreno abonado para el mejor equipo. El Barça se ha quedado sin gol en el peor momento de la temporada. Su plantilla es corta y sólo tiene un plan. Pero es el mejor plan. Y queda el Premio Gordo…

Written by @robertlozano_

21 abril, 2011 at 1:30 PM

Duelo electoral

with 2 comments

El Madrid celebró el empate y el Barça, prácticamente, la Liga. Todos contentos, como si de una noche electoral se tratara. Mourinho y Guardiola escenificaron un ensayo general de cara a la Final de Copa con todas sus armas, con todos sus complejos. El jugador más talentoso de los blancos, Özil, se quedó en el banquillo en un reflejo de las pretensiones del Madrid: saberse inferior, salir a no perder, apaciguar el vendaval barcelonista y contraatacar a la mínima ocasión. Mou colocó sobre el césped un equipo psicológicamente preparado para defender y resistir sin balón y el Barça alcanzó posesiones estériles de hasta el 80% y de dos minutos ininterrumpidos. Fue, sin embargo, una batalla que en ningún caso quiso disputar Mourinho. Consciente de que el Barça es el mejor equipo del mundo con el esférico situó a Pepe como barrendero y a Ronaldo y a Di María como lanzaderas. Guardiola acertó de nuevo en rueda de prensa: los jugadores del Madrid son más altos, más rápidos, más potentes y más fuertes, características, eso sí, más propias de atletas que de futbolistas. Así que el Barça, menos incisivo que de costumbre, tocó y tocó, casi siempre en horizontal, frenado por la baja forma de Pedro y Villa y, sobre todo, por la interinización de un Madrid que siempre se crece en la adversidad. Con la expulsión de Albiol  jugó mejor, desmadejó al Barça y logró el empate. Ronaldo le marcó su primer gol al conjunto blaugrana y Messi su primer tanto a un equipo entrenado por Mourinho. Así que todos contentos. El Madrid evitó una nueva derrota contra el Barça e insinuó un antídoto para frenar a los culés, mientras que el conjunto de Guardiola consiguió un punto valioso que lo alerta de cara a la final de Copa. Pero la Liga, que nadie la olvide, ya va de camino a Barcelona.

El discurso de Mou

En “El hombre que confundió a su mujer con su sombrero”, Oliver Sacks explica que  los discursos del presidente Ronald Reagan provocaban la risa floja a un grupo de personas muy especiales. Eran los enfermos de afasia receptiva o global, una enfermedad que incapacita para entender las palabras como tales. Los afásicos, sin embargo, comprenden la mayoría de lo que se les dice cuando alguien se dirige a ellos con naturalidad, es decir, con pistas extra verbales como una entonación, unos gestos o un tono de voz coherentes con el discurso. Curiosamente, al no poder captar las palabras, los afásicos han desarrollado ciertas habilidades y “ventajas”. Por ejemplo, no se les puede engañar con palabras y, además, distinguen lo que es auténtico de lo que no lo es basándose en las muecas, los histrionismos, las gesticulaciones y, sobre todo, los tonos y las cadencias. En el caso de Reagan, sus palabras no se correspondían, en ningún caso, con estos signos extra verbales y eso provocaba la risa de los afásicos, que eran los únicos en detectar la falsedad del discurso. “La gente normal, con el deseo de ser engañados, fueron los únicos totalmente engañados. El uso engañoso de las palabras iba tan astutamente ligada a un tono de voz engañoso que sólo los que tenían lesiones en el cerebro se mantuvieron intactos, inmunes al engaño”.
El discurso de Mourinho, como el de Reagan, ha heredado una expresión desnaturalizada que contradice sus palabras. Histriónico, guiñolesco y teatrizado hasta el punto de provocar la carcajada ante un discurso que no se cree ni él mismo.

Written by @robertlozano_

18 abril, 2011 at 10:32 AM

Publicado en Barça, Fútbol

Tagged with , , , , , , , ,

A %d blogueros les gusta esto: