DISCURSO DEPORTIVO

Por Robert Lozano Vergés

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El 4 del Barça

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En 1996 Bobby Rayburn ficha por los San Francisco Giants por la cantidad más elevada que se había pagado en la Major League Baseball hasta la fecha. Aterriza en su ciudad natal como hijo pródigo, como una estrella rutilante nombrada MVP durante los tres últimos años. Su pase provoca unas expectativas tan elevadas que la ciudad entra en un estado de excitación propio de un gran acontecimiento deportivo, de esa clase que exacerba las pasiones más primarias. Pero Rayburn realiza un inicio de temporada lamentable, ampliado por la excepcional actuación de Juan Primo, un jugador que poco a poco se convierte en el ídolo de la afición de los Giants. Rayburn, silbado y apodado el “fraude del millón de dólares”, atribuye su mala actuación a un hecho, quizá minúsculo y supersticioso para la mayoría, pero de cotas sacramentales para ciertos jugadores y deportes: el dorsal. No puede vestir el número 11 que había llevado toda su carrera, el mismo que luce en su espalda Juan Primo. 

Este argumento pertenece a la película “The Fan”, dirigida por Tony Scott, protagonizada por Robert de Niro, Wesley Snipes y Benicio del Toro y basada en el libro de Peter Abrahams. El periodista Gonzalo Vázquez explica que la literatura deportiva americana, tan rica y extensa que centuplica por sí sola en volumen a la del resto del planeta, “gustó especialmente siempre de tres grandes campos de emoción: la glorificación de la épica, la mitología de la tragedia y la analogía”. De hecho, la literatura deportiva del boxeo, del baseball o incluso del ciclismo es mucho más seductora que el propio deporte en sí y es la responsable de convertir estos espectáculos en recuerdos etéreos, rodeados de un aura de misticismo y mitología que los eleva por encima de deportes más terrenales y más propios del vulgo como el fútbol. En nuestro país, la literatura deportiva es escasa y se apiña en la confrontación, la polarización e incluso la autodestrucción. Pero, sobre todo, en la edificación y derribo de ídolos.

El auge de Thiago Alcántara en la pretemporada es un buen motivo para suscitar una nueva polémica que, más que en el hispano brasileño, se centra en confrontar a los partidarios de Cesc con sus detractores. Y el número 4 que está luciendo Thiago, supuestamente guardado durante un año para su “verdadero” dueño, Cesc Fábregas, es el gancho para seguir llenando páginas en un verano que languidece a pesar del arrebato efímero del Tour de Francia.

Thiago o Cesc. Cesc y Thiago

Más allá de los partidarios de uno u otro jugador hay algunos hechos irrefutables:

– El Barça contaba con una plantilla corta la pasada temporada
– Las lesiones pusieron de manifiesto la necesidad de ampliar el número de jugadores
– Los técnicos quieren una plantilla con más efectivos este año para afrontar las seis competiciones
– Guardiola ha manifestado que la fuerza del Barça está en el centro del campo
– Thiago acaba de ascender al primer equipo y tiene 20 años
– Thiago ha disputado el europeo sub 21 y tiene un punto más físicamente
– Jari Litmanen también hizo una gran pretemporada
– Con la llegada de Cesc, el Barça contaría con los siguientes centrocampistas: Xavi, Iniesta y Busquets (teóricamente titulares); Masquerano, Keita, Thiago y el propio Fábregas

Teniendo en cuenta que el Barça jugará más partidos esta temporada, que Iniesta y Mascherano pueden jugar en distintas posiciones y que este centro del campo aumentaría todavía más la distancia con el de todos los demás equipos, es una pérdida de tiempo polemizar sobre el 4 del Barça. Dejando de lado la necesidad de incorporar al jugador de Arenys, su llegada sólo haría que aumentar la calidad de un centro del campo ya de por sí excelso.

Como divertimento final imaginemos que el Barça disputa la Final de la Champions en Munich y que la divina fortuna se ha cebado tanto con los azulgrana que ni Xavi, ni Busquets ni Iniesta pueden jugar. Añadiremos que puedes escoger tres centrocampistas de cualquier equipo del mundo para afrontar este partido. ¿A quiénes elegirías? ¿Qué te parecen Mascherano, Cesc y Thiago?

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Written by @robertlozano_

28 julio, 2011 at 11:19 AM

El ecosistema Guardiola

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Pep Guardiola ha convertido las ruedas de prensa en un ejercicio de comunicación catredalicio. Un mensaje estudiado, construido y difundido con una estrategia muy concreta, con un fin más o menos sutil. Las palabras del entrenador del Barça, lejos del vacío y la intrascendencia que desprenden las de la mayoría de sus colegas de profesión, se cargan de significados obvios o disimulados, directos o enigmáticos, simples o enmarañados. Dignos, en todo caso, de estudio. Guardiola ha conseguido convertir sus ruedas de prensa en un nuevo género pedagógico-futbolístico que las cadenas de televisión retransmiten en directo. Es la palabra de Pep, una filosofía que, libre del rigor de los datos y de las fechas, alcanzará con el tiempo la encarnación más pura y cristalina de la Historia: la del mito.

La rueda de prensa post-Wembley se diluyó en la ebria y lógica felicidad de la cuarta Champions League del Club. Sin embargo, es digna de interpretarse y sobreinterpretarse. Guardiola lanzó mensajes como:

(1) “Primero de jugadores hay una calidad humana. El que se salga se va” 

(2) “Messi es único e irrepetible. Esperar que no se aburra, esperar que el club le pueda dar los jugadores para que él se pueda seguir sintiendo cómodo, porque cuando es así él no falla. Cuando no juega bien es porque algo de su entorno no funciona e intentar que mantenga la calma de su vida personal y esperar que el club sea lo suficientemente inteligente para fichar a los jugadores adecuados para rodearle”

(3) “Mi futuro será muy duro porque tendré un problema para encontrar jugadores tan buenos”

(4) “Tengo que buscar los retos dentro de mi. (…) Voy a continuar un año y luego ya veremos”

Buscar la verdad es como buscar espíritus, y este discurso, camuflado entre la euforia de la Champions, puede interpretarse desde la intuición y la reflexión, pero nunca desde la certeza. Explica Umberto Eco que “ciertas novelas se vuelven más bellas cuando alguien las cuenta, porque se convierten en otras novelas”. Así pues, estas son las conjeturas sobre nuestra novela:

La primera frase forma parte la estrategia que ha desarrollado Guardiola durante estos tres años. Ha creado el mejor equipo de fútbol del mundo pero también una familia y un grupo de personas que asumen, sin rechistar, un rol determinado en esta máquina engrasada. Por más goles que marcase, Eto’o fue despedido sin pestañear. Lo anunció Guardiola a su llegada y lo cumplió un año después, cuando se dieron las condiciones adecuadas. El reemplazo, Ibrahimovic, era un virtuoso teóricamente perfecto para un equipo que se entiende desde la técnica, pero su temperamento y su estilo de juego chocaron de frente con Leo Messi, piedra filosofal de este proyecto y elemento que nos lleva a la segunda sentencia.

La cohabitación con Messi

El técnico de Santpedor no sólo busca a los mejores jugadores, sino a buenas personas que sepan cohabitar con Messi. Puede que el argentino no fiche y ni tan siquiera sugiera o apruebe pero Guardiola tiene claro que el perfil del nuevo ha de ser bajo, del tipo Villa o Masquerano, grandísimos futbolistas que supediten sus egos al bien del equipo y que entiendan que Messi es un extraterrestre en todos los sentidos. De aquí los nombres de Rossi, Alexis Sánchez e incluso Cesc. En este grupo, por ejemplo, Neymar tendría un difícil encaje. El brasileño, un globetrotter encaprichado con las bicis tal que Robinho, ha dado muestras durante su corta carrera de un carácter estrafalario y rebelde. Su tremenda calidad queda embarrada por un estilo individualista y, por tanto, incompatible con el del Barça, en el que sólo hay lugar para una figura. Cuando en rueda de prensa Guardiola habló de arropar al 10, algunos entendieron que se refería al fichaje de Javier Pastore, íntimo de La Pulga y actual jugador del Palermo. La más que posible marcha de Milito, que ha actuado como hermano mayor y confesor del astro argentino dentro del vestuario, dejaría algo “huérfano” a Leo.

Esto nos lleva a la tercera frase e indirectamente a la cuarta. Es muy difícil encontrar en el mercado jugadores que reúnan todos estos requisitos. Futbolistas que, además de ser únicos, tengan un comportamiento ejemplar y entiendan el idioma y el ecosistema Barça. Por su estilo de juego e idiosincrasia el equipo de Pep se configura como una secta en la mejor de sus acepciones, elitista y de difícil acople. De aquí que el técnico del Barça opte por contratos de un año, que tensionan tanto a la Junta como a los futbolistas para dar lo mejor de sí mismos y no permiten el apoltronamiento.

Son en estos meses de silencio en el terreno de juego cuando se toman las decisiones más trascendentales para este difícil juego de equilibrios y armonías que denominamos “Ecosistema Guardiola”.

Written by @robertlozano_

10 junio, 2011 at 9:41 AM

Una astilla llamada Mascherano

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Llegó como teórico substituto de Yayá Touré. Como desquite del fichaje frustrado de Cesc Fábregas. Como negativo a la negativa por Mesut Özil. Y como alternativa a Sergio Busquets. Sin duda, los astros se alinearon y todas las circunstancias y casualidades del Planeta Fútbol se aliaron con “El Jefecito”. Javier Mascherano, capitán de la selección albiceleste, pasó de compartir centro del campo con Benayoun, Aquilani o Maxi Rodríguez a hacerlo con Andrés Iniesta y Xavi Hernàndez, cuyas semejanzas terminan en las entradas capilares y la escasa estatura. En un equipo de virtuosos, de finos estilistas, el mejor ladrón del fútbol mundial, un genio táctico, desafinaba en un equipo donde incluso el portero hace bicicletas. Argumentar que él era el mejor sin balón no era suficiente para un equipo casado con el esférico. Hasta que faltó Abidal.

La baja por enfermedad del francés ha colocado a Mascherano como figura clave del engranaje defensivo del Barça. La falta de velocidad de Piqué y Busquets, sumada a la poca experiencia del de Badía en esta posición, ha obligado a la reconversión del argentino. Mascherano será el central titular que acompañará a Piqué en los partidos decisivos de esta temporada, convirtiéndose en un airbag indispensable para corregir errores, papel que hasta la fecha tenía asignado Puyol.

La hora del Jefe

Durante la temporada Masche ha interpretado un papel de reparto en una orquesta tan talentosa que incluso descubre lagunas en jugadores de relumbrón como David Villa. Encajar en un equipo de superdotados puede ocasionar dos reacciones contrapuestas: rechazo y autoafirmación unidas a una visión sobredimensionada del propio ego (véase Ibrahimovic) o integración basada en el aprendizaje de mecanismos, reconocimiento de las carencias propias y admiración por los que te rodean (Mascherano).

El Jefecito comprendió desde el primer día que él era un patito feo, una astilla en una pieza tallada con precisión y delicadeza, a la sombra de un medio centro (Busquets), diseñado por los arquitectos de La Masia. Pero también supo captar el aprecio del aficionado barcelonista por otras grandes virtudes como el sacrificio, el esfuerzo y el carácter. Un carácter que no acepta la derrota ni la rendición y, que por naturaleza, está ausente en la mayoría de jugadores de la cantera. Javier Mascherano nunca hubiera obtenido el sobrenombre de “Jefecito” de haber salido de La Masia. Simplemente, habría sido un rara avis en un club distinguido por formar peloteros. Pero el argentino sabe que todo equipo campeón necesita un tipo como él, con garra, abnegación e inteligencia táctica. Masquerano sabe que en el Barça no puede limitarse a ser el “Jefecito”. Sabe que ha llegado su hora. La hora de ser El Jefe.

Written by @robertlozano_

13 abril, 2011 at 10:22 AM

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