DISCURSO DEPORTIVO

Por Robert Lozano Vergés

Una astilla llamada Mascherano

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Llegó como teórico substituto de Yayá Touré. Como desquite del fichaje frustrado de Cesc Fábregas. Como negativo a la negativa por Mesut Özil. Y como alternativa a Sergio Busquets. Sin duda, los astros se alinearon y todas las circunstancias y casualidades del Planeta Fútbol se aliaron con “El Jefecito”. Javier Mascherano, capitán de la selección albiceleste, pasó de compartir centro del campo con Benayoun, Aquilani o Maxi Rodríguez a hacerlo con Andrés Iniesta y Xavi Hernàndez, cuyas semejanzas terminan en las entradas capilares y la escasa estatura. En un equipo de virtuosos, de finos estilistas, el mejor ladrón del fútbol mundial, un genio táctico, desafinaba en un equipo donde incluso el portero hace bicicletas. Argumentar que él era el mejor sin balón no era suficiente para un equipo casado con el esférico. Hasta que faltó Abidal.

La baja por enfermedad del francés ha colocado a Mascherano como figura clave del engranaje defensivo del Barça. La falta de velocidad de Piqué y Busquets, sumada a la poca experiencia del de Badía en esta posición, ha obligado a la reconversión del argentino. Mascherano será el central titular que acompañará a Piqué en los partidos decisivos de esta temporada, convirtiéndose en un airbag indispensable para corregir errores, papel que hasta la fecha tenía asignado Puyol.

La hora del Jefe

Durante la temporada Masche ha interpretado un papel de reparto en una orquesta tan talentosa que incluso descubre lagunas en jugadores de relumbrón como David Villa. Encajar en un equipo de superdotados puede ocasionar dos reacciones contrapuestas: rechazo y autoafirmación unidas a una visión sobredimensionada del propio ego (véase Ibrahimovic) o integración basada en el aprendizaje de mecanismos, reconocimiento de las carencias propias y admiración por los que te rodean (Mascherano).

El Jefecito comprendió desde el primer día que él era un patito feo, una astilla en una pieza tallada con precisión y delicadeza, a la sombra de un medio centro (Busquets), diseñado por los arquitectos de La Masia. Pero también supo captar el aprecio del aficionado barcelonista por otras grandes virtudes como el sacrificio, el esfuerzo y el carácter. Un carácter que no acepta la derrota ni la rendición y, que por naturaleza, está ausente en la mayoría de jugadores de la cantera. Javier Mascherano nunca hubiera obtenido el sobrenombre de “Jefecito” de haber salido de La Masia. Simplemente, habría sido un rara avis en un club distinguido por formar peloteros. Pero el argentino sabe que todo equipo campeón necesita un tipo como él, con garra, abnegación e inteligencia táctica. Masquerano sabe que en el Barça no puede limitarse a ser el “Jefecito”. Sabe que ha llegado su hora. La hora de ser El Jefe.

Written by @robertlozano_

13 abril, 2011 a 10:22 AM

4 comentarios

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  1. Mascherano va deixar un liverpool en hores baixes pel Barça. Però que consti que jugava amb Xabi Alonso i Gerrard al Liverpool que va guanyar 4-0 al RMadrid.
    d1

    d1

    13 abril, 2011 at 11:17 AM

    • Sí, és cert. Amb Aquilani i Benayoun va coincidir la temporada passada, quan van perdre amb l’Atlético la semifinal de la Europa League.
      Amb Xabi Alonso i Gerrard també era un tros de mig del camp, però d’un estil molt diferent al del Barça.

      robertlv

      13 abril, 2011 at 11:39 AM

  2. Hola.

    Tio, avui t’has superat.
    Plas, plas, plas!!!

    Salut!

    maccacus

    13 abril, 2011 at 11:18 AM


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