DISCURSO DEPORTIVO

Por Robert Lozano Vergés

La Batalla de Johannesburgo

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Andrés Iniesta es un jugador que, en ocasiones, desquicia. Alérgico al disparo, entiende que golpear el balón es una ofensa para la pelota que él tanto lisonjea. Tan bueno es que preferiría traspasar la línea de gol con delicadeza, con el esférico cosido al pie. Sus chutes son escasos, medidos con esmero y escogidos para la gloria. Lo fue el de Stamford Bridge y lo es el de Soccer City. El pálido de Fuentealbilla será canonizado y encumbrado como el héroe de la Batalla de Johannesburgo.

Un triunfo de la selección holandesa hubiera sido una traición imperdonable a los principios que la hacen romántica y estética. La inventora del Fútbol Total renunció a su pasado, renegó de sus derrotas aderezadas con buen juego y se cambió a un modo que no le corresponde: pretendió asesinar el estilo que la convirtió en leyenda. Ataviados con un traje impostado de guerrillero y comandados por el sargento Van Bommel y un psicópata llamado Nigel de Jong, Holanda amenazó con ofrecer la final más deplorable de la historia. Si alguien intentó convencer a algún neófito de que lo que iba a ver era el espectáculo deportivo más bello del planeta, fracasó estrepitosamente.

 La lógica Del Bosquiana

Vicente del Bosque observaba la batalla desde la banda con su parecido soso mientras su lógica discurría con acierto. Vicente es de los que pregunta:

-¿Tú de qué juegas?

-¿Yo? De lateral izquierdo

-Perfecto, pues vas a jugar de lateral izquierdo.

 Y punto. No hay más y es suficiente. Tiene artistas y los dispone sobre el terreno de juego. Y cuando necesitan recambio, acierta.

 Lo que iba a ser una de las finales más bonitas y ofensivas de la historia, se transformó en una cacería.  Pero, en esta ocasión, se impusieron los que quisieron jugar, los que están convencidos de que el balón es importante en este juego. Los que se divierten jugando. Los que divierten al espectador. Por una vez, hubo justicia poética.

Written by @robertlozano_

13 julio, 2010 a 8:39 AM

Publicado en Fútbol

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3 comentarios

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  1. Lo único ke todavía no alcanzo a entender es que le den el balón de oro a Diego Forlán. No es ke sea mal jugador pero es un 9 puro ke no ha conseguido el pichichi del Mundial. En fin, una injusticia para Iniesta que para mí es el hombre del campeonato (con gol en la final) y en su defecto Xavi. Ya tienes tema para comentar en otro post, me parece ke también hubo alguna historia rara con el balón de oro ke le dieron a Oliver Khan. Saludos!

    Rúben Cabrera

    13 julio, 2010 at 2:28 PM

    • Cuando lo supe, me quedé de piedra. De hecho, el propio Forlán sigue sin creerselo. Parece que los balones de oro están vedados a los centrocampistas. Que lo gane alguien cuyo equipo no ha estado en la final no deja de ser sospechoso. Y más teniendo en cuenta que Xavi, Iniesta o incluso Villa lo han merecido sobradamente.

      robertlv

      13 julio, 2010 at 8:55 PM

  2. cuanta rao en les teues paraules!!!

    un cop mes… genial!

    David M.

    13 julio, 2010 at 4:24 PM


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