DISCURSO DEPORTIVO

Por Robert Lozano Vergés

Los Ángeles del Infierno. Una extraña y terrible saga

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SEGUNDA PARTE

“Hay mamás en todas las reuniones de los Ángeles, grandes o pequeñas. Viajan como parte del grupo, entendiendo perfectamente lo que se espera de ellas: disponibilidad en cualquier momento, para cualquier Ángel, amigo o invitado favorecido, individualmente o de otra forma. Hay algunas que llevan años, pero este tipo de actividad exige una tolerancia casi preterhumana de abusos y humillaciones. El término mamá es todo lo que queda de la expresión original hagamos mamá a alguien”.

Los Ángeles ejercían una inconcebible atracción en ciertas mujeres, que pasaban a formar parte de su harén particular. Su aroma de mezquina seducción también despertaba la curiosidad de una parte importante de snobs y, a finales de 1965, explica Thompson, los Ángeles se habían convertido en un factor con el que había que contar en la vida política, social e intelectual del norte de California.

“Los forajidos estaban muy de moda. Eran grandes, sucios y emocionantes, a diferencia de los Beatles, que eran pequeños, limpios y demasiado populares para estar de moda.”

Unidos por el LSD
Durante esa época fueron invitados a las fiestas de la Jet Set y entablaron una curiosa amistad con los liberal-radical-intelectuales de Berkeley. Es decir, beatnics marxistas y pacifistas adoradores del ponche de ácido lisérgico (LSD) compartiendo juergas con tipos que lucían simbología nacional socialista, adictos a la marihuana y que habían ofrecido sus servicios al presidente Lyndon B. Johnson para alistarse en el ejército… Los Ángeles y los “Alegres Bromistas” de Kesey (Alguien voló sobre el nido del cuco) congeniaron durante un tiempo por su mutuo entusiasmo por las bacanales. Eso fue hasta que un día los Ángeles irrumpieron en una manifestación contra la guerra de Vietnam y atizaron a unos cuantos pacifistas. Sus vínculos terminaron ese día pero, con el LSD, los Ángeles adquirieron un nuevo vicio. El autor plasma a la perfección las diferencias entre ambos bandos:

“Los Ángeles no se masturbaban, violaban. No venían con teorías, canciones y citas, sino con ruido y músculos y puros cojones”.

¿Qué fue de los Ángeles?

“Los medios insisten en retratarlos como una especie de rareza aislada, un fenómeno temporal que se extinguirá pronto, una vez que ha llamado la atención de la policía”.

Se acababan los sesenta y Thompson advertía que los forajidos representaban a un fenómeno que recién empezaba y que se alargaría en el tiempo:

“Los Ángeles son prototipos. Su falta de cultura y de educación no sólo les ha hecho completamente inútiles en una economía muy tecnificada, sino que les ha proporcionado, además, el ocio necesario para cultivar un vigoroso resentimiento, y para traducirlo en un culto destructivo”.

Hoy en día los Ángeles del Infierno siguen existiendo. Al menos lo hacen sus chalecos, cuya calavera alada sigue infundiendo temor y respeto. Sin el romanticismo de antaño, la mayoría de ellos son vinculados al tráfico de drogas y de armas y cuentan con numerosas filiales europeas, incluida una en Barcelona. Periódicamente, los diarios recogen operaciones y detenciones de estos individuos (ver enlace). No obstante, como dijo Homer Simpson: “los sesenta murieron el día en que vendí mi furgoneta: el 31 de diciembre de 1969”. El espíritu originario de los Ángeles terminó también, más o menos, por esas fechas.

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/04/21/espana/1240298455.html

Written by @robertlozano_

31 marzo, 2010 a 7:02 AM

Publicado en Literatura

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2 comentarios

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  1. Hola.

    Molt bona entrada.
    Memorable la cita del Homer.

    Salut!

    maccacus

    31 marzo, 2010 at 7:23 AM

  2. Comentar libremente me es difícil debido a mi rama criminóloga … pero distingo dos épocas: la afecta a la sociología de la desviación y más concretamente a la teoría de las subculturas y otra más cercana al crimen organizado puro y duro.
    La actual se refiere a la segunda.

    Pero los grupos organizados más peligrosos de hoy día son los que no se ven, los que desconocemos su nombre pero que actúan bajo diferentes apariencias según les convenga.

    El sociólogo y criminólogo Edwin Sutherland dijo: “La cultura criminal es tan real como la legal, y mucho más difundida de lo que se piensa habitualmente”

    Un saludo!

    Iwontshareyou

    31 marzo, 2010 at 5:03 PM


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