DISCURSO DEPORTIVO

Por Robert Lozano Vergés

Lost in translation

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Dicen los entendidos que el fútbol tiene un lenguaje propio, particular. Se trata de algo etéreo y sutil que hace que un equipo funcione como una máquina bien engrasada, exacta, de precisión. Algo que se oculta en el talento y se transmite a través de la mirada. Tan extraño y, a la vez, tan natural como hablar del entendimiento entre un sueco y un argentino. O entre el hielo y el fuego.

Dicen los entendidos que los grandes futbolistas se asocian en el terreno de juego más allá de los sistemas y de las nacionalidades amparándose en ese supuesto lenguaje. En ese lenguaje dicen, universal. En ese lenguaje en el que Leo Messi y Zlatan Ibrahimovic encuentran interferencias. Cuando uno para, el otro arranca. Si uno la quiere al pie, el otro se la manda al espacio. No ligan. El mejor jugador del mundo y uno de los delanteros con más clase del continente no se entienden. Están perdidos en la traducción.

 Deux ex machina

La gravedad de esta frustrada asociación se diluye porque uno de sus miembros es un extraterrestre. Que sea tan determinante y tenga semejante ascendente sobre el equipo, que el Barça empiece a ser sinónimo de Messi o que el concurso de La Pulga sea tan excepcional que ni el mismísimo Borges tendría adjetivos suficientes para describirlo es motivo de alegría. Y de preocupación. La dualidad Messi-Barça es un arma de doble filo en la autodestructiva mentalidad culé. De alegría por tener al que algunos califican como el mejor jugador de la historia del fútbol. De preocupación por el efecto de relajación que puede ejercer sobre sus compañeros.

Un Messi convertido en deux ex machina capaz de resolver, por arte de birlibirloque, todos los apuros del equipo en cualquier situación puede provocar una reacción del tipo: “no os preocupéis, Messi lo solucionará”. Más allá de este hipotético debate, Leo es un privilegio. Si en los diarios de la Capital tienen su particular “Mano de santo” (Van der Vaart) y su “Taconazo de Dios” (Guti), Messi se erige como un titán por encima de lo divino y lo terrenal. Hoy el diario Olé abre con el siguiente titular: “Guárdate alguno Leo”. Que no se preocupen en Argentina. Messi es infinito.

Written by @robertlozano_

22 marzo, 2010 a 11:53 AM

Publicado en Barça

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4 comentarios

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  1. La verdad es que prefiero ver a un Barça donde se comparten los goles. Da miedo pensar en que se lesione Messi o que los demás bajen aún más el rendimiento goleador.
    Sobre todo me preocupa Ibra y su situación emocional…

    Iwontshareyou

    22 marzo, 2010 at 6:48 PM

  2. Brillant, as usual.

    Es tracta de buscar un decodificador. Quan el trobin, pot ser brutal.

    Salut!

    maccacus

    30 marzo, 2010 at 8:32 AM

  3. […] permite que Messi cabalgue hacia la portería sin estorbos, sin obstáculos. De aquí que Eto’o e Ibrahimovic (al margen de lo extradeportivo) fueran vestigios de un juego pasado, piezas inconexas, […]

  4. […] permite que Messi cabalgue hacia la portería sin estorbos, sin obstáculos. De aquí que Eto’o e Ibrahimovic (al margen de lo extradeportivo) fueran vestigios de un juego pasado, piezas inconexas, […]


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